19 de December 2011
El pie de atleta o “Tiña podal” es una infección producida por el hongo dermatofito, que afecta tanto a los pliegues como a la planta y bordes del pie. Esta patología se caracteriza por causar enrojecimiento, comezón, mal olor y, en algunos casos, supura. A nivel externo, se manifiesta con grietas, ampollas y escamas en el área afectada.
El riesgo de contraer esta afección se incrementa en las personas que usan calzado cerrado y no respirable, manteniendo sus pies húmedos durante períodos prolongados. Asimismo, es frecuente en los deportistas que transpiran mucho o que desarrollan una leve lesión en las uñas o en la piel.
Algunas de las medidas que debés tener en cuenta para prevenir la aparición de esta infección micótica son:
- La higiene y lavado diarios, un secado cuidadoso y la aplicación de talco son fundamentales, pues de lo contrario se contribuye a la aparición del pie de atleta.
- Usar zapatillas bien ventiladas y, preferiblemente, fabricadas de un material natural, como el cuero. Lo ideal es darles el tiempo suficiente para que se sequen antes de volverlas a usar. Evitar el calzado con revestimiento de plástico.
- Cambiarse las medias al menos una vez al día para mantener los pies secos.
- Utilizar talcos antimicóticos o de secado al frecuentar lugares donde comúnmente se encuentra el hongo, como por ejemplo una piscina pública.
- Usar sandalias u ojotas en los baños y piscinas públicas.
- Secarse completamente los pies después de bañarse o nadar en una pileta.
Recordá que el pie de atleta es sumamente contagioso, pudiéndose transmitir por contacto directo o con artículos tales como zapatos, calcetines y superficies de piscinas o duchas.
Seguir estos consejos al pie de la letra te evitará sufrir los síntomas de esta afección del pie, y te permitirá disfrutar de la actividad física sin dolores ni molestias.
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